A casi 4 años del fallecimiento de Paul Walker, siguen descubriéndose horribles detalles sobre el accidente automovilístico que le provocara la muerte en noviembre de 2013.

El abogado Craig McClellan, asegura que el actor de ‘Rápidos y Furiosos’ no murió en el momento del impacto, sino que murió calcinado al quedar atorado entre el tanque de gasolina y el motor.

“Cuando ocurrió la colisión, el GT Carrera fue básicamente partido a la mitad. El compartimento de pasajeros iba por un lado, el tanque de gasolina y el motor iban en sentido contrario y Paul estaba atrapado entre los dos”, reveló.

Según McClellan, Paul quedó atrapado con las costillas rotas, la clavícula y el brazo pero aún respiraba cuando el carro se envolvió en llamas. Esto se sabe por los hallazgos de hollín en su tráquea que fueron encontrados durante la autopsia.

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